Después de un rato terminé de arreglar los asuntos pendientes, tengo que preparar todo para aquel anuncio que me tiene loco, el cliente ni siquiera sabe lo que quiere, pero bueno, creo necesito un poco de aire fresco, además, ya es hora de comer. Salí de mi oficina y en un escritorio estaba Zooey, había olvidado que ella estaba ahí - Zooey, ¿no has ido a comer? - pregunte para esconder mi falta de atención - Aún no León, ¿tú irás ahora? - me pregunto - sí, necesito un poco de aire fresco y no hay nada mejor que ir a la "casa de Pierre", si gustas también puedes ir a comer - dije al mismo tiempo que reaccioné de mi comportamiento tan grosero hacia ella - o mejor aún, que te parece si me acompañas, sé que te gustará - dije para enmendar aquello - me parece perfecto - dijo y de inmediato tomó su bolso, se levantó de su silla, cerró el cajón del escritorio y se dispuso a acompañarme - ¡espera! olvidé mis audífonos - dije deteniéndome; me giré para regresara mi oficina, entré, abrí mi cajón y saqué los audífonos, pero al mismo tiempo que los sacaba me dí cuenta de un viejo volante, lo saqué y era sobre una exposición en un café cerca del edificio, por lo que me pareció buena idea ir en compañía, a fin de cuentas ella es diferente, no es hueca y sé que lo apreciará tanto como yo; guardé el volante en mi bolsillo, me puse los audífonos al rededor de mi cuello y caminé hacia ella. Salimos del edificio y caminamos, no cruzábamos palabra alguna, estábamos más callados que un funeral, comenzaba a desesperarme - ¿Cómo es que no dice nada? - me preguntaba mientras escuchaba de fondo a los Doors... "cuando eres un extraño, nadie recuerda tu nombre (People are strange - the Doors)". Al llegar a la "casa de Pierre" abrí la puerta, un campaneo y entramos. - Amo este lugar - dije para sacar algo de platica, pero no tuve respuesta mas que una onomatopeya desinteresada en la platica, pero sé que el lugar le encantó, tiene que encantarle, quiero decir, es hermoso, lo es, pero no el tipo de hermosura hecha por glamour o por muebles finos, esto era diferente, un pasillo largo con ilustraciones en las paredes, como si todos estos dibujos te hicieran seguir adelante, al final de este, estaba el restaurante, pero yo nunca como ahí, es un buen lugar pero yo prefiero mi sitio favorito, así que seguimos caminando hasta llegar a una puerta de marco dorado, ahí terminaba incluso la alfombra "persa color cereza con hilos dorados hecha en la India oriental", decía Pierre siempre como broma. Abrí la puerta y entre gritos de meseros y cocineros estaba Pierre, en cuanto me vio se alegro mucho y nos invito pasar al patio trasero, esto debe sonar como comer en una bodega de restaurante pero no, en realidad ese patio era un espacio abierto y aunque ahí ponían muchas cosas del restaurante había un espacio especial, al centro había un enorme árbol de cerezas y debajo de este una mesa blanca con sillas de lo más cómodas, el aire de la ciudad llegaba limpio justo a ese lugar, no se escuchaba nada más que las aves y las hojas moviéndose por el viento, yo siempre lo he llamado "El ojo de Ganesha". Caminamos hasta la mesa y la invité a sentarse, ella estaba maravillada con aquél lugar - es... increíble - dijo asombrada mientras se sentaba - bienvenida al "ojo de Ganesha" - le dije mientras me sentaba y cruzaba mi pierna - aquí es donde siempre vengo a olvidarme del mundo externo - comenté a mismo tiempo que quitaba mis audífonos de mi cuello, los dejé en la mesa y me recargué en la silla - esto es un sueño, un paraíso, imagina que pudiéramos... - ¡León, mon ami! - llegó Pierre con esa vibra singular, siempre ha sido muy feliz, aunque nunca había sido así, después de que su esposa lo abandonó con su único hijo lo había hecho el ser más amargo y deprimido que pudieran imaginar, pero su suerte cambió cuando conoció a Margaret - ¡León mi niño! - dijo Margaret llegando tras Pierre - ¿quién es esta muchachita? - pregunto Margaret - es... - ¡No puedo creerlo! vamos Pierre traeles nuestra mejor pasta, ¿no ves que nuestro mejor cliente ha encontrado el amor? - dijo interrumpiéndome - Vamos cariño traigamos también vino - agregó Pierre mientras se daban la vuelta e iban directo a la cocina - pero ella no... - dije, pero fue inútil, ya que ambos se habían ya retirado - perdónalos, estos tipos están locos - dije muy apenado con Zooey - no te preocuepes - contestó intimidada, después sonrió y se recargo en su silla... "todo lo que quiero hacer es andar en bicicleta contigo, quedarme hasta tarde y ver caricaturas (Nothing came out - moldy peaches)" - me gusta la música que escuchas - dijo para romper nuevamente ese silencio incómodo; sonreí - gracias, me gustan tus gustos - dije flirteando un poco, ¿flirteando?, por favor, llevo unas cuantas horas de conocerla, además ni siquiera me gusta, ¿me gusta?, ok ya estoy pensando pura estupidez, pensaba mientras me hacía hacia atrás y cruzaba la otra pierna; Zooey sacó de su bolso un libro, lo abrió donde el separador le indicaba y siguió leyendo, yo me sentí como un asno, hablé de más, hablé sin pensar, ¿se habrá sentido incómoda? - uhmm... ¿qué... libro lees? - pregunté con un sentimiento de inseguridad, la situación me había puesto realmente incómodo, ahora yo era el incómodo, ¡Ja! - leo Alicia tras el espejo, me gusta incluso más que Alicia... - ¡Sale una bonne pasta para mon ami! - llegó Pierre con dos enormes platos de pasta y una botella de vino; Zoeey dejó su libro de lado - ¡pero que delicioso se ve Pierre! - dijo mientras se acomodaba para comer. Yo no hacía más que ver, estar ahí observando, era la primera vez que compartía ese espacio con alguien, de hecho, era la primera vez que alguien me llamaba tanto la atención. Pierre dejó los platillos, nos sirvió el vino y se fue; me decidí a romper el hielo y comenzamos una larga plática, era realmente una plática buena, conversamos de mil cosas, reímos a carcajadas, algo extraño en mi, ya que desde que me mudé a Toulouse no había encontrado a alguien que me hiciera reír así. Así seguimos hasta el atardecer, tomando vino, bebiendo café, fumando y rodeados de ese aire puro y ese ambiente cálido. - ¡Por Dios, es tardísimo! - dijo Zooey al ver su celular; se levantó y se despidió de mi - nos vemos mañana León... y gracias por la comida - dijo sonriendo y retirándose del lugar, yo aún me quede ahí media hora más, pensando en lo bien que la había pasado... " Si hay un lugar al que quiero ir, entonces ahí estaré contigo (waiting for the moon to rise - Belle & Sebastian)".
Voy por las calles para llegar a mi casa, el frío comienza a sentirse, decido ponerme los guantes, meto la mano en mis bolsillos y recuerdo que los olvidé dentro del cajón en mi oficina, ¿qué es esto? me pregunté al sentir un trozo de papel, lo saque y era el volante, - lo olvidé, estaba tan agusto conversando con ella que olvidé mencionarle sobre la exposición, será después - pensé. Seguía mi camino por las calles y el vapor comenzaba a salir de mi nariz y boca; quería unos cigarros antes de llegar a casa. Pasé por un establecimiento que ya estaba a punto de cerrar y entré para comprar una cajetilla de cigarros. Llegué al fin a mi casa y me senté en mi sillón para fumar y relajarme un poco, pero el ruido de la puerta lo evitó, era Louis que venía ahogado en alcohol, es de las cosas más graciosas que pueda imaginar, cuando está en ese estado en verdad es muy divertido. Entró a la casa y dijo - este bebe necesita de un buen baño - y se dejó caer en el sofá - ¿y qué tal tu día amigo? no sé como no te aburres en esa oficina de locos y nerds, empezando por tu jefe es un imbécil que no sabe valorar a un buen empleado ni sabe lo que es un buen proyecto, es un tarado... un estúpido... hijo de..." - dijo mientras quedaba profundamente dormido. El pobre aún no supera que lo hayan corrido del trabajo, nunca le cayó bien al licenciado Garrel, pero de verdad Louis es talentoso, de eso no hay duda... "No necesito abrazarte o tomarte, sólo quiero bailar contigo toda la noche, no hay nada más en este mundo que quisiera hacer, porque soy feliz solo bailando contigo (I'm happy just to dance with you - The Beatles)".
